Saturday, May 19, 2012

La naturaleza, esa vecina que debemos proteger

Se acercan las 6 p.m., el día va oscureciendo y los olores van desvaneciendo. Luego de un largo día en el que la gente ha disfrutado de un lugar tan encantador y lleno de espacios magníficos, las familias se disponen a volver a casa. Las caras reflejan felicidad y tranquilidad, pues la naturaleza es el mayor relajamiento que hay.

Lugar en el que los antioqueños y extranjeros pueden disfrutar de toda la naturaleza de Medellín. Es este el área dónde la fauna, la flora y lo silvestre se unen para dar una enseñanza a todos los ciudadanos, ya que es accesible a todas las clases sociales, pues no tiene precio. Es el espacio en que se ve el contraste con la civilización. La gente llega a un sector de la ciudad donde la contaminación es muy poca debido al cuidado que se le da, un sitio limpio, en el que las personas hacen prosperar la naturaleza cada día más, pues no ha sido afectada por el ser humano.

-¨Llegamos al Jardín Botánico¨- dicen los niños. -¨Si niños, tienen toda la razón. Recuerden poner bastante atención a cada cosa que observen, pues el examen de biología será basado en este paseo¨- responde la profesora.

A la salida del Jardín Botánico se encuentra una agradable tienda, en la que los visitantes compran los recuerdos y detalles que les llaman la atención.
- ¨Señor, se puede pagar con tarjeta, o solo efectivo? - pregunta la señora.
- ¨Recibimos tarjeta de todas las clases¨ - responde el cajero. ¨¿Cuántas cuotas¨?
- ¨Una por favor¨ - agrega la señora.
- ¨Gracias por su compra, hasta luego¨ - se despide el cajero.

Estas y muchas más, son la conversaciones que hay en el Jardín. Unos van felices con sus compras, y otros son felices con el simple hecho de haber disfrutado de un espacio tan maravilloso.

En el momento en el que los olores van desvaneciendo, y en el que las caras van cambiando; todos recuerdan lo vivido en ese día.

Empiezan las personas su largo recorrido por esta zona verde tan espectacular. Caminan por los senderos observando toda la riqueza natural que hay en un espacio tan limitado. En cada árbol, se detienen a leer cómo están nombrados y a qué familia pertenecen. A lo lejos observan un tren pintado de amarillo, café y verde, con un techo de hojas que hace juego con el ambiente. Como quieren aprender, cogen el tour para que el conductor, les dé toda la información que necesitan.

Desde el tren, observan la laguna, qué tiene varias especies de animales, tales cómo: tortugas, patos, entre otras. Más allá, ven el vivero, qué por cierto tiene una enorme riqueza de flora. Luego, se detienen a mirar el jardín del desierto, qué muestra los cactus en medio de la arena, y finalmente llegan al lugar más hermoso y al que más tiempo le han dedicado, el orquideorama. Es un espacio dónde, ademas de encontrarse una gran colección de orquídeas, también se reúnen todas las especies florísticas que existen, creando un sitio digno de conocer y admirar.

Todos se sorprenden con tan delicioso aroma, es una mezcla de la humedad, con el abono y con matas en degradación, qué de alguna forma, ese olor se vuelve agradable al ser humano. Cada cual siente como la contaminación ya no esta en su cuerpos, al contrario, sus pulmones se sienten limpios y llenos de energía. Es ahí cuando todos están plenamente agradecidos con el creador del Jardín Botánico, Joaquín Antonio Uribe. Como decía el filosofo Manuel Kant :¨Yo afirmo que el interesarse vivamente con las bellezas de la naturaleza, es siempre signo de una buena alma¨.

Bibliografía

  • Moncada, José Solís. El Jardín Botánico de Medellín. Publicado en google. Internet: (consultado: 10 de mayo de 2012)

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